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Aunque parezca un elemento secundario, la temperatura de los vinos a la hora de servirlos es algo fundamental, cuando nos disponemos a catarlos o degustarlos, pues está incide en su aroma, su sabor y su tacto.
Según el tipo de vino hemos de cuidar su temperatura de servicio, ya que su correcta aplicación desarrollara mejor los potenciales aromáticos, gustativos y táctiles de los mismos.
En términos generales podemos decir que la temperatura de cata de los vinos viene condicionada por dos límites:
1.- El
superior: marcado por la presión olfativa y el sabor ácido. A mayor
temperatura los aromas se evaporan con mayor rapidez, tanto los recogidos
por vía directa (nasales) como los absorbidos por vía indirecta (retronasales),
ya que la temperatura del vino en el interior de la boca aumenta de 2 a
5º C en cinco segundos. También a mayor temperatura aumentan los sabores
ácidos.
2.- El
inferior: marcado por el gusto áspero de la materia polifenólica a baja
temperatura. La cantidad de materia polifenólica del vino tiene
influencia en el gusto, además de tenerla sobre el color y el aroma. Los
polifenoles comunican ante todo astringencia y podemos decir que cuantos
más polifenoles tenga un vino, más áspero será, aunque también
depende de grado de polimerización, pues la mayor responsabilidad recae
en los flavones (taninos y catiquinas), que en monómeros son suaves, pero
que al subir el peso molecular se vuelven ásperos y al subir más, en el
envejecimiento del vino, vuelven a ser más suaves.
Por todo ello un vino servido a su temperatura adecuada, nos permitirá apreciar
mejor sus cualidades y al mismo tiempo, saborear con mayor placer sus
encantos. En este sentido a continuación os detallo una tabla de los
vinos y sus temperaturas.
ALGUNAS
RECOMENDACIONES
Ya vemos que el elemento térmico en los vinos, no es algo baladí, tanto
en su conservación, como a la hora de servirlo. Sin ser exhaustivos, ni
mucho menos petulante, si es conveniente tener en cuenta algunas
recomendaciones. En este sentido es importante tener presente la
temperatura ambiente, sobre todo a la hora de tomar vinos tintos de
crianza y reserva, en algunas ocasiones aún sigue siendo conveniente
"chambrear" el vino, es decir ponerlo a temperatura del lugar
donde nos encontramos, siempre y cuando está no supere los 22º C.
Para enfriar los vinos, el método más aconsejable es el de la cubitera
con hielo y agua, ya que está es un buen conductor del frío. No es muy
recomendable el enfriamiento drástico de los vinos a través del
congelador.
También es muy interesante tener en cuenta que si deseamos una cata algo
más especializada que la degustación, la succión de aire, mientras
bebemos, acelera la subida de la temperatura del vino en la boca. algo que
como ya hemos visto incide en la apreciación de los aromas por vía
retronasal.
Por último, es conveniente tener los accesorios necesarios para la
medición de la temperatura de los vinos, ya sea en la botella o en la copa. Con el Termómetro Infrarrojo MiniThermo TN006C usted y sus comensales podrán cerciorarse que el vino se
sirve a la temperatura ideal para apreciar sus cualidades y al mismo tiempo, saborear con
mayor placer sus encantos.
El termómetro Infrarrojo MiniThermo TN006C tiene un diseño sobrio, elegante y pequeño que permite llevarlo con comodidad a la mesa, es sin duda una herramienta indispensable para satisfacer y halagar el paladar de sus comensales
| TIPO DE VINO |
TEMPERATURA |
COMENTARIOS
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| Blancos Jóvenes |
entre 7 y 10º C |
A una temperatura mayor resaltaría los
valores alcohólicos y los aromas secundarios. Por el contrario a una
temperatura menor enmascararía los finos aromas y su personalidad proporcionándole
un sabor insípido
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| Blancos Crianza |
entre 10 y 12º C |
Con esta temperatura mantiene sus aromas
terciarios, sin perder los propios del fruto, protegiéndose así las dos
virtudes necesarias de estos vinos: frutosidad y bouquet
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| Tintos Jóvenes |
entre 12 y 15º C |
Con esta temperatura se respetan los
caracteres de los tintos, aportando la frescura necesaria
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| Tintos Crianza |
entre 14 y 17º C |
Esta temperatura segura la expresión tánica y la corpulencia que los caracteriza, por encima de la frescura y
ligereza
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| Tintos Reservas |
entre 17 y 18º C |
A mayor temperatura no apreciaríamos los
aromas terciarios de oxidación y reducción, originados en la crianza,
resaltando los alcoholes y enmascarando los sabores y aromas especiados
del envejecimiento
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| Rosados y Claretes |
entre 10 y 12º C |
A menor temperatura perderían los leves
matices del tinto que aportan los hollejos, y a mayor temperatura aumentaría
su acidez, perdiendo la delicadeza del mosto.
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| Chacolís |
entre 8 y 10º C |
A mayor temperatura, resaltaría de
forma punzante su acidez y perdería sus matices aromáticos.
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| Cavas y Espumosos |
entre 6 y 8º C |
A menor temperatura perderían sus
matices aromáticos y a mayor temperatura resaltarían los sabores amargos,
no deseables, perdiendo su finura
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| Finos y Manzanillas |
entre 7 y 10º C |
A menor temperatura su fino y vivaz
sabor se volvería insípido y a mayor temperatura no apreciaríamos bien
sus aromas salinos, destacándose sólo los aromas alcohólicos.
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| Amontillados |
entre 12 y 15º C |
Esta temperatura le aporta la frescura
necesaria a vinos de cierta potencia alcohólica como son los
amontillados.
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| Olorosos |
entre 14 y 17º C |
A mayor temperatura se difuminarían sus
complejos aromas y por el contrario a menor temperatura perdería
consistencia y cuerpo.
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| Blancos Dulces |
5º C |
A temperatura mayor el dulzor pierde armonía
con los caracteres etéreos el vino; se aísla llegando a
ajarabezarse
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| Licorosos |
entre 12 y 14º C |
Es la temperatura ideal para respetar el
perfecto equilibrio entre sus profundos aromas y su sabor dulce y suave,
pero a la vez pleno y vigoroso.
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Tomado de: ApoloyBaco
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