El hielo como alimento
Su calidad depende, sobre todo, de la ausencia de microorganismos que la congelación no elimina
Conservar los alimentos y enfriar las
bebidas son dos de los principales usos del hielo, tanto en el ámbito
industrial como doméstico. En principio, no es un producto de alto
riesgo sanitario, aunque si no se maneja de manera apropiada puede
convertirse en el origen de toxiinfecciones alimentarias. Usar agua
potable para su elaboración, unas correctas prácticas de higiene y una
manipulación adecuada son requisitos imprescindibles para conseguir un
producto final de calidad.
Emplear una fuente de agua
contaminada en la elaboración de hielo explica que, en ocasiones, éste
no cumpla con las garantías de inocuidad exigidas. Si la calidad
higiénico-sanitaria del agua no es buena, pueden aparecer
microorganismos perjudiciales, así como contaminantes de otra
naturaleza que el proceso de congelación
no destruye. A este factor se añaden, en ocasiones, unas malas
prácticas de higiene en la producción y en el manejo del hielo (como la
maquinaria o las manos del manipulador). Estudios llevados a cabo en
diferentes países, y que revelan una deficiente calidad del hielo, han
detectado que algunos de los parámetros microbiológicos son elevados
recuentos de microorganismos aerobios -que pueden encontrarse, incluso,
fuera de los niveles admisibles-, coliformes totales, E.coli y virus patógenos como norovirus (virus tipo Norwalk), causante de cuadros de gastroenteritis o hepatitis A.
La materia prima
Muchos microorganismos sobreviven a la congelación y permanecen
latentes hasta que el hielo se descongela en las bebidas. Entonces,
alcanzan de nuevo una temperatura adecuada para subsistir y recobran su
viabilidad.
El número de microorganismos se reduce de forma gradual con el
tiempo, pero las temperaturas de congelación no son higienizantes. Al
recuperar unas condiciones más favorables, los microorganismos pueden
volver a multiplicarse en poblaciones capaces de ocasionar una
toxiinfección. Cuando se procesa el hielo, hay que utilizar sólo agua
potable para que la carga microbiana no supere a la exigida. Sólo el
hielo utilizado en los barcos para la conservación del pescado procede
de una fuente diferente: agua de mar no contaminada. Aunque la
manipulación en todos los casos exige unas prácticas adecuadas de
higiene.
Si el hielo se adquiere a través de un proveedor (fabricante o
distribuidor), hay que pedirle una garantía de calidad (registros,
controles HACCP (APPCC en español)
o análisis de parámetros microbiológicos y fisico-químicos). Esta
medida gana relevancia en el caso del hielo picado, muy utilizado en
mayoristas de pescado y pescaderías, ya que el riesgo de contaminación
aumenta porque en su producción se utiliza una máquina picadora.
La fabricación
La normativa establece unas condiciones específicas para los
locales destinados a la fabricación de hielo. Exige unas pautas mínimas
de higiene, que deben ser complementadas por la normativa
higiénico-sanitaria común para los productos e industrias alimentarias.
En cuanto al transporte, debe hacerse en un vehículo congelador para
minimizar la contaminación externa.
El hielo no puede depositarse nunca en el suelo, aunque esté
envasado en bolsas. El embalaje exterior podría contaminarse y afectar
a la calidad del producto. El transporte, almacenamiento, desembalaje y
apertura de las bolsas son las causas principales que provocan la
aparición de carga microbiológica.
CUBITOS DE HIELO
En el sector hostelero, el hielo se usa, sobre todo, para enfriar
bebidas. Esto exige tener en cuenta ciertas consideraciones para que el
traslado del envase al vaso sea seguro:
- Limpiar el recipiente antes de colocar el hielo. En
ocasiones, la presencia de agua de fusión indica que los cubos se han
llenado en repetidas ocasiones sin limpiarlos antes. Es preferible
tapar el contenedor para evitar contaminaciones externas.
- Evitar que el exterior del recipiente se ensucie. Para
que el hielo no se contamine por contacto, hay que limpiar y secar la
bolsa antes de vaciarla.
- Usar utensilios limpios para abrir el envase y
manipular el hielo con pinzas o palas de uso alimentario higienizadas y
destinadas a ese fin, así como un picador de hielo limpio y específico.
Una herramienta de dimensiones reducidas favorece el contacto con las
manos y aumenta el riesgo de contaminación.
- Las máquinas de hielo deben mantenerse limpias, de
acuerdo a las instrucciones del fabricante. También la superficie sobre
la que se manipulen.
- En el hogar, las bandejas cubiteras se limpiarán en el
lavavajillas antes de rellenarlas con agua y se evitará usarlas para
otros fines, como elaboración de helados o sorbetes de frutas.
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